Una adulta mayor de 79 años denunció, junto a su familia, una extensa espera de más de 11 horas para una cirugía de cataratas que finalmente fue suspendida en el Hospital Regional de Puerto Montt. El procedimiento, que además había sido reagendado en varias oportunidades durante las últimas semanas, debía permitirle recuperar parte de su visión tras dos meses de espera.
La paciente llegó cerca del mediodía del 29 de septiembre a la unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria, ubicada en el segundo piso del edificio Q del recinto asistencial. Siguiendo las indicaciones médicas, permaneció en ayuno desde las 06:00 horas y fue preparada para la intervención con bata quirúrgica, cofia y el calzado proporcionado por el hospital, mientras recibía periódicamente gotas para dilatar su pupila.
Sin embargo, cerca de las 17:00 horas, el médico a cargo informó que la operación no podría realizarse debido al retraso acumulado en otros procedimientos efectuados durante la jornada y a la necesidad de destinar tiempo de pabellón a pacientes que requerían anestesia general. La cancelación generó molestia e incertidumbre en la familia de la afectada.
Su hijo, Luis Toledo, calificó la situación como un maltrato, asegurando que la prolongada espera afectó el estado de salud de su madre, quien no pudo ingerir alimentos ni tomar los medicamentos correspondientes a otras patologías. Además, señaló que solicitó un respaldo escrito respecto de la suspensión, petición que, según indicó, no fue acogida por el profesional.
Consultado por esta situación, el subdirector médico del Hospital de Puerto Montt, Jorge Tagle, reconoció que el establecimiento enfrenta una alta tasa de suspensiones quirúrgicas y afirmó que se están implementando medidas para optimizar la gestión asistencial. Asimismo, admitió que existen aspectos vinculados al trato y la información entregada a los pacientes que deben mejorar, comprometiendo una revisión de los procesos para fortalecer la atención y la comunicación con los usuarios y sus familias.

