La educación pública chilena enfrenta una paradoja que preocupa a expertos y autoridades: mientras la matrícula escolar sigue disminuyendo, la cantidad de funcionarios continúa aumentando. El debate tomó fuerza en la Comisión de Hacienda del Senado durante la discusión de los ajustes a la implementación de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), donde el senador RN Carlos Ignacio Kuschel advirtió que “el mundo va para un lado y la burocracia va para el otro”.
La preocupación es especialmente relevante para la Región de Los Lagos, donde hacia 2029 todos los establecimientos municipales estarán bajo la administración de cuatro SLEP. Actualmente operan los servicios de Llanquihue y Chiloé, mientras que Reloncaví asumirá en 2027 y Osorno en 2029, completando así el proceso de desmunicipalización de la educación pública regional.
Las cifras expuestas ante el Senado reflejan una tendencia preocupante. Entre 2010 y 2025 la matrícula de la educación pública cayó un 16%, pero en el mismo período la dotación aumentó un 7% en docentes y un 11% en asistentes de la educación. Además, cerca del 90% del presupuesto de los servicios locales se destina a remuneraciones, mientras apenas un 2% llega directamente a mejoras educativas. El déficit del sistema alcanzó este año los 254 mil millones de pesos.
En Los Lagos, el fenómeno también tiene expresiones concretas. Antes de su próximo traspaso al SLEP Reloncaví, Puerto Montt registró una disminución del 12% en su matrícula municipal desde 2017, situación que derivó en una sobredotación estimada de 613 profesores. Según especialistas, la situación no responde únicamente a una gestión específica, sino a una acumulación de normas y programas que exigen más personal sin establecer mecanismos para ajustar las plantas cuando disminuyen los estudiantes.
La experiencia internacional muestra caminos distintos. Países como Corea del Sur, Japón y Portugal utilizan fórmulas objetivas para determinar la cantidad de docentes y asistentes según la matrícula, mientras que sistemas exitosos como los de Estonia fortalecen la autonomía de los directores y exigen mayores niveles de rendición de cuentas. Estudios académicos también concluyen que el aprendizaje depende menos del tamaño de las dotaciones y más de la calidad docente y la gestión escolar.
Frente a este escenario, expertos y autoridades coinciden en la necesidad de establecer estándares claros de dotación, fortalecer la capacidad de decisión de las escuelas y asegurar que una mayor proporción de los recursos llegue efectivamente a las salas de clases. Para una región con una extensa red de escuelas rurales como Los Lagos, el desafío ya no es solo administrar el sistema, sino garantizar que cada peso invertido se traduzca en mejores oportunidades de aprendizaje para los estudiantes.

