El operativo liderado por la Fiscalía Occidente y la PDI se desplegó en siete regiones del país y permitió desbaratar una red dedicada al ingreso y venta de elementos prohibidos en recintos penitenciarios.
Un total de 66 personas detenidas, entre ellas 44 funcionarios de Gendarmería, dejó el megaoperativo denominado “Operación Apocalipsis”, desarrollado por la Fiscalía Metropolitana Occidente y la PDI para desarticular una red de corrupción al interior del penal Santiago 1 y del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín.
La investigación estableció que el modus operandi consistía en un negocio ilícito de ingreso y comercialización de elementos prohibidos al interior de diversos recintos penales del país. Estas acciones eran coordinadas por particulares —varios de ellos extranjeros— en colusión con funcionarios penitenciarios, quienes facilitaban el acceso irregular de personas y especies, incluso simulando visitas debidamente enroladas.
La indagatoria reveló la existencia de al menos siete agrupaciones criminales externas conocidas como “manillas”, que pagaban a los gendarmes entre $10 mil y $400 mil por cada ingreso de artículos prohibidos. Los funcionarios utilizaban estos dineros para beneficio propio o de terceros, ocultando su origen ilícito mediante la compra de vehículos e inmuebles, muchas veces a través de testaferros.
El operativo se ejecutó de manera simultánea en la Región Metropolitana y en las regiones de O’Higgins, Maule, Biobío, Ñuble, La Araucanía y Los Ríos, con la participación de cerca de 500 efectivos policiales. Además de las detenciones, se incautaron 183 cuentas bancarias, 11 vehículos, armas y drogas, cerrando uno de los mayores golpes contra la corrupción penitenciaria registrados en el país.


