La llegada de turistas en motos de agua al islote Conejo, frente a la localidad de Yatehue en la comuna de Queilen, volvió a encender la alarma por la fragilidad de uno de los ecosistemas más sensibles del sur de Chiloé. El hecho, registrado la mañana de este lunes, generó indignación entre residentes y operadores turísticos por la alteración directa del hábitat de una reconocida colonia de pingüinos de Magallanes.
Según denunciaron vecinos del sector, al menos cinco motos de agua ingresaron al entorno del islote, generando altos niveles de ruido y una evidente perturbación de la fauna. La situación quedó al descubierto gracias a la vigilancia comunitaria, ante la ausencia de señalética visible y de una protección legal efectiva del área.
Jessica Godoy, emprendedora turística local, relató que debieron trasladarse por vía marítima para exigir el retiro de los visitantes, a quienes calificó como verdaderos invasores del santuario natural. Posteriormente, la Capitanía de Puerto informó que los sujetos abandonaron el lugar rumbo al norte.
Aunque el islote Conejo carece de una declaratoria oficial como Santuario de la Naturaleza, es ampliamente reconocido a nivel nacional e internacional por albergar cerca de mil pingüinos en temporadas anteriores. En 2015, gracias a gestiones de organizaciones ambientales, la Armada emitió un decreto que prohíbe el desembarco y fija una distancia mínima de 50 metros, restricción que hoy vuelve a quedar en entredicho.
La comunidad recuerda que en 2022 se reunieron más de 10 mil firmas para solicitar su protección formal, una demanda que sigue sin respuesta y que, tras este nuevo episodio, vuelve a instalar el debate sobre la urgencia de resguardar el patrimonio natural de Chiloé.


