El Ministerio de Hacienda confirmó un considerable aumento en el precio de las gasolinas y el diésel a nivel nacional. Se trata de un alza que varía entre $370 para las bencinas y $580 por litro al diésel.
Según se indicó desde el gobierno, “el estado de las finanzas públicas impide hacer frente al enorme impacto de los precios internacionales del petróleo. El nivel de estrechez fiscal impide sostener el subsidio sin comprometer los recursos de todos los chilenos”, por lo que se hará uso de la facultad que otorga el MEPCO para un rápido ajuste a los precios internacionales.
Por ello, ante la creciente demanda registrada en diversos servicentros del país, es urgente que las autoridades tomen medidas y establezcan un límite claro de carga de combustible por vehículo. En varios puntos de venta se ha observado que clientes no solo llenan sus estanques, sino que también adquieren combustible en bidones, lo que podría intensificar la demanda de manera significativa.
Esta situación ha generado preocupación entre trabajadores y operadores de estaciones de servicio, ya que el aumento sostenido en la compra podría derivar en un eventual desabastecimiento en el corto plazo, especialmente en horarios de alta concurrencia o en contextos de compras preventivas.
Por ello, algunos distribuidores consideran necesario que se definan criterios o regulaciones que permitan ordenar la distribución del combustible, asegurando un acceso equitativo y evitando posibles quiebres de stock que afecten tanto a usuarios particulares como a servicios esenciales.


