La colección arqueológica del sitio Monte Verde, uno de los yacimientos más importantes para entender el poblamiento de América, quedó oficialmente instalada en la Región de Los Lagos. El traspaso se formalizó en la Universidad Austral de Chile (UACh), sede Puerto Montt, en una ceremonia realizada a 50 años del descubrimiento del sitio.
El proceso es parte del programa «Transferencia, Restitución e Instalación Patrimonio Arqueológico Monte Verde – Los Lagos», financiado por el Gobierno Regional de Los Lagos, ejecutado por la UACh y con apoyo técnico del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.
En la actividad se firmó el acta de traspaso del Módulo de Arqueología y del Depósito de Colecciones, suscrita por la vicerrectora de la UACh Puerto Montt, Sylvia Soto Alvarado; el gobernador regional, Alejandro Santana Tirachini, y la directora regional del Servicio del Patrimonio Cultural, Evelyn Almonacid.
Las piezas quedarán en el Laboratorio y Depósito de Conservación y Documentación de la Patagonia de la UACh, donde por razones de conservación deben permanecer. Para acercarlas al público, la Escuela de Arqueología y el laboratorio TecMedHUB desarrollaron una experiencia virtual con catálogo y visualización en 3D de algunas piezas.
El gobernador Santana señaló que el traspaso abre «un gran desafío» para que la historia del sitio llegue a la comunidad. La vicerrectora Soto, por su parte, planteó que el reto ahora es ampliar el acceso para que la ciudadanía conozca la colección.
Durante la jornada expuso el arqueólogo estadounidense Tom Dillehay, quien junto al chileno Mario Pino lideró las investigaciones del sitio desde 1976.
Un sitio en discusión
La restitución ocurre en medio de un debate científico abierto sobre la antigüedad de Monte Verde. Durante décadas, el sitio MV-II ha sido datado en unos 14.500 años, lo que lo convirtió en una prueba clave de que hubo presencia humana en América antes de la cultura Clovis, considerada por mucho tiempo la primera del continente.
En marzo de 2026, un estudio publicado en la revista Science, liderado por Todd Surovell, de la Universidad de Wyoming, junto a investigadores de la Pontificia Universidad Católica, planteó que el sitio tendría entre 4.200 y 8.200 años. Según los autores, el material orgánico usado en las dataciones originales habría sido arrastrado por el agua desde capas más antiguas, y bajo el nivel de ocupación habría una capa de ceniza volcánica de unos 11.000 años.
Dillehay y la Fundación Monte Verde rechazaron esas conclusiones. Sostienen que el estudio tiene errores de método y que se basó en muestras tomadas en los alrededores y no en el lugar excavado. Surovell, en tanto, ha dicho que mantiene sus resultados y que la discusión debe resolverse con nuevos estudios independientes.
Por ahora, no existe consenso en la comunidad científica sobre la edad del sitio

