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El Festival Náutico del Bicentenario, un zarpe al Tricentenario de Chiloé -

El Festival Náutico del Bicentenario, un zarpe al Tricentenario de Chiloé

Con total éxito culminó el Festival Náutico del Bicentenario de Chiloé, organizado por el Club Náutico de Ancud y las comunidades de navegantes reunidas en la misma ciudad donde hace 200 años se firmó la anexión de Chiloé a la República de Chile. Entre el 16 al 19 de enero fueron más de veinte embarcaciones tradicionales provenientes de diversas localidades de las regiones de Los Lagos y de Los Ríos, las que junto a sus respectivas tripulaciones, permitieron a chilotes y visitantes disfrutar de momentos inolvidables con la navegación a vela, creando un paisaje cultural esperanzador para el futuro de la construcción y navegación de embarcaciones tradicionales en el sur de Chile.

La conmemoración de un hito acontecido hace dos siglos atrás hoy despierta lecturas y opiniones diversas donde la trama de los acontecimientos se entremezcla con nuevas interpretaciones y datos, dejando abiertas las páginas de la historia. Sin pretender debatir sobre la “historia oficial” y las nuevas lecturas, es dable pensar que la historia la hacen lo pueblos reescribiéndose desde el presente.

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Bajo esta lógica, un conjunto de personas unidades por el mar, por las embarcaciones de madera y la pasión de navegar con el viento, escribieron una nueva página de la historia chiloense, valorizando el pasado y proyectando el futuro desde el patrimonio marítimo.

Hace unos 20 años atrás un encuentro así no habría sido posible. Durante los primeros lustros del siglo XXI quedaba un número reducido de veleros en la región. Proyectos personales y algunos esfuerzos institucionales mantenían la práctica de la navegación tradicional a vela. Se organizaban regatas y eventos acotados que eran el ejemplo de resistencia frente a una desaparición casi inminente, donde el tono de las conversaciones era la pérdida cultural. Lo que más preocupaba de ese momento no era la cantidad de embarcaciones en el agua, ni la falta de recursos (cosa que aún permanece), lo más critico era la falta de tejido social y, por sobre todo, la falta de comunidades jóvenes interesadas en afrontar la tempestad que oscurecía el horizonte.

Los esfuerzos de ese tiempo no se han perdido ni olvidado, pues algunos y algunas sobrevivientes hoy en día son parte de la revitalización de la navegación tradicional en sur de Chile. En este Bicentenario de Chiloé lo que dejó el Festival Náutico de Ancud es la prueba que el tejido humano del ecosistema de la carpintería de ribera-embarcaciones-navegación a vela, está más vivo que nunca.

La revitalización de las prácticas de navegación está ocurriendo porque las nuevas generaciones han tomado la posta de aquellos “viejos lobos de mar”, logrado regenerar el tejido humano formando comunidades entre jóvenes y avezados navegantes unidos por la salvaguardia del patrimonio marítimo chilote.

El tiempo del “ultimo navegante a vela” o “el último carpintero de ribera” ya no es tal. El deterioro o la pérdida de la construcción y navegación tradicional que fue evidente en el tiempo del Bicentenario, debemos seguir afrontándolo para dejarlo atrás, pero nunca olvidarlo, pues desde ahí es que se deben sacar fuerzas, ideas y conocimientos para proyectar el patrimonio marítimo para las nuevas generación, pensando en el Tricentenario de Chiloé.

Muchas gracias a todas-os quienes organizaron, cooperaron y participaron de un momento importante para el pueblo chilote, donde personas unidas demostraron que volver al mar depende de los esfuerzos colectivos que debemos cuidar y respetar si queremos un Chiloé y un país con más veleras y navegantes habitando el hermoso territorio donde el sol se esconde bajo el mar.


Marco Tamayo Quilodrán, antropólogo y tripulante de la “Chalupa” en el Festival Náutico del Bicentenario de Chiloé.

Foto: Poli Róa.
Encargado de Patrimonio Cultural Inmaterial
Servicio Nacional del Patrimonio Cultural región de Los Lagos.

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