Un complejo escenario económico y social sufren los más de 100 extrabajadores de la emblemática empresa Chilolac en la ciudad de Ancud tras el término de los pagos del seguro de cesantía.
Recordemos que el pasado 02 de febrero de este año quedó marcado en la historia económica local con el cierre de los portones de la emblemática planta procesadora, tras 56 años de funcionamiento. Bajo esta premisa, la administración de la compañía ejecutó la desvinculación total de su planta laboral, lo que afectó de manera directa a 130 trabajadores de las áreas de producción y administración. En este sentido, la medida es el resultado de una crisis de flujo de caja que se agudizó, aunque los síntomas de inestabilidad se manifestaban desde inicios del año anterior.
La delicada situación la dio a conocer el presidente del sindicato, Juan Paredes, al advertir que la situación se ha agravado en las últimas semanas debido a que están detenidas las acciones del síndico por el recurso de nulidad presentado por parte de los integrantes de la sociedad.
Esto ocurre luego del nombramiento del liquidador e implica la suspensión de acciones clave como despidos pendientes, el eventual remate de la planta y el pago a los trabajadores.
Las familias afectadas, aparte de tener que enfrentar el término de los beneficios económicos del Estado, iniciaron gestiones para buscar apoyo, con acercamientos con el municipio ancuditano ante la falta de recursos.

