Una caravana de autoridades, Delegado Presidencial, Seremis de Salud y Gobierno, que viajaban rumbo a Castro en Chiloé, detectaron la circulación anormal, temeraria y zigzagueante de un automovilista, por lo que durante su recorrido pudieron percatarse de la imprudencia y el riesgo que ello representaba para otros conductores, por lo que decidieron dar el aviso oportuno a carabineros en plena ruta.
Más adelante, funcionarios de carabineros le hicieron el respectivo control respectivo, con el alcotest, en el que el conductor, marcó 1,62 gramos de alcohol por litro de sangre. Con lo que se demostró que se trasladaba en evidente estado de ebriedad y de inmediato quedó detenido y a disposición de la justicia.
Recordemos que conducir tras beber más de una copa no solo es irresponsable, sino que también criminal con castigos que incluso podrían llevar al ofensor a la cárcel, y cada vez son más comunes los controles mediante el uso del alcotest o alcoholemia.
La ley chilena establece dos límites: Si un conductor marca más de 0,3 en cualquiera de ambos exámenes comete un delito, el cual es más grave si el resultado está sobre los 0,8 gramos de alcohol por litro de sangre.
Un resultado sobre 0,3 e inferior a 0,8 se considera conducción bajo los efectos del alcohol. Cuando sobrepasa los 0,8 las penas son más graves, ya que está en estado de ebriedad. Las consecuencias también serán mayores en caso de accidentes.
La Ley Emilia añade severas sanciones penales a quienes causen accidentes bajo los efectos del alcohol o en estado de ebriedad, huyan de la escena o no presten auxilio a las víctimas, todos agravantes que pueden terminar con el culpable en la cárcel.
