Reconstrucción aprobada: una ley para volver a construir el futuro

Por Mario Marchant Martínez
Seremi de Vivienda y Urbanismo de Los Lagos

Las viviendas no se atrasan por falta de sueños. Muchas veces se atrasan porque el Estado llega tarde. Detrás de cada proyecto habitacional existen permisos, evaluaciones y autorizaciones que, cuando se prolongan más de lo razonable, terminan retrasando aquello que realmente importa: que las familias puedan acceder a una vivienda y que las ciudades sigan desarrollándose.

Por eso, la reciente aprobación de la Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social representa una buena noticia para Chile. Porque comprende que una política habitacional no depende únicamente de recursos o de voluntad, sino también de un Estado capaz de responder con mayor eficiencia y de generar condiciones para que los proyectos avancen con oportunidad.

En el MINVU conocemos bien ese desafío. Cada conjunto habitacional que inicia sus obras significa cientos de familias que comienzan a ver más cerca el sueño de la casa propia. Pero también significa empleo para trabajadores de la construcción, oportunidades para pequeñas y medianas empresas, dinamismo para el comercio local y mayor desarrollo para las regiones. Cuando una obra se posterga por meses o incluso años debido a trámites innecesarios, todos pierden.

La nueva ley aborda precisamente ese problema. Lo hace manteniendo los estándares técnicos y ambientales que el país exige, pero reduciendo tiempos de tramitación, otorgando mayor certeza jurídica e incorporando incentivos que permitan reactivar la construcción, entre ellos la exención temporal del IVA para la venta de viviendas nuevas, recursos extraordinarios para la reconstrucción y mecanismos que fortalecen la inversión.

Estas decisiones tienen un impacto directo en el sector vivienda. Hoy existen miles de viviendas terminadas que esperan ser adquiridas y numerosos proyectos preparados para iniciar su ejecución. Darles mayor viabilidad significa recuperar el ritmo de una industria que históricamente ha sido uno de los principales motores del empleo y una pieza fundamental para reducir el déficit habitacional.

En la región de Los Lagos conocemos el valor de cada proyecto que logra concretarse. Lo vemos en nuevos barrios, en conjuntos habitacionales que cambian la vida de cientos de familias, en parques urbanos que recuperan espacios para la comunidad y en obras que mejoran la calidad de vida de nuestras ciudades. Todo ello requiere inversión, pero también reglas claras y un Estado que acompañe el desarrollo en lugar de ralentizarlo.

La Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social apunta justamente en esa dirección. No reemplaza la planificación urbana ni el trabajo técnico, pero entrega mejores herramientas para acelerar proyectos, dinamizar la construcción y acercar las soluciones habitacionales a quienes más las necesitan.

Como Ministerio de Vivienda y Urbanismo seguiremos impulsando proyectos con el mismo compromiso de siempre. Porque construir viviendas no es solo levantar edificaciones. Es generar empleo, fortalecer las economías locales, recuperar la confianza en el futuro y entregar a miles de familias la oportunidad de comenzar una nueva etapa. Esa es, precisamente, la reconstrucción que Chile necesita.

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