Descentralizar también es decidir

Por, Patricia Rada Salazar , Abogada , Ex Seremi de Seguridad Pública

Cada discusión presupuestaria vuelve a mostrar una contradicción que Chile aún no resuelve: hablamos de descentralización, pero cuando llega el momento de distribuir los recursos, muchas de las decisiones relevantes siguen tomándose desde Santiago.

La discusión actual entre los gobiernos regionales y el Ministerio de Hacienda por el Presupuesto 2027 no debiera reducirse a una disputa por porcentajes. Lo que está en juego es la capacidad real de las regiones para responder a necesidades que el nivel central muchas veces no ve, no alcanza a dimensionar o simplemente no considera prioritarias.

En regiones como Los Lagos esto es especialmente evidente. Una pasarela, un camino rural, un sistema de agua potable, una posta, una sede comunitaria o equipamiento para enfrentar una emergencia pueden parecer inversiones menores desde una mirada nacional. Para una comunidad aislada, en cambio, pueden significar conectividad, acceso a servicios básicos y una mejora concreta en su calidad de vida.

Ese es precisamente el valor del presupuesto regional, permite que las prioridades se definandesde el territorio. La descentralización exige buena gestión, transparencia, control y rendición de cuentas. Pero una cosa es exigir eficiencia y otra muy distinta es reducir la capacidad de decisióny acción de los gobiernos regionales.

Chile ha avanzado en descentralización fiscal y en mayores atribuciones para los gobiernos regionales. Sin embargo, esos avances pierden fuerza si las regiones no cuentan con recursos suficientes, oportunos y flexibles para ejecutar sus propias prioridades.

Descentralizar no es solo elegir autoridades regionales ni trasladar competencias administrativas. Descentralizar es transferir capacidad efectiva para decidir. Y una decisión sin presupuesto corre el riesgo de convertirse en una declaración sin consecuencias.

El desafío es equilibrar responsabilidad fiscal, buena ejecución y autonomía territorial. Pero en esa ecuación no podemos olvidar una realidad básica, quienes vivimos en regiones sabemos losproblemas que una mirada centralizada puede pasar por alto.

Por eso, fortalecer el presupuesto regional no es una concesión a los territorios. Es una condición para que la descentralización sea real y para que el Estado pueda llegar, con respuestas oportunas, a todo el territorio nacional. Esperemos que las autoridades de Los Lagos así lo entiendan y se cuadren respaldando a las regiones de Chile.

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