Por Luis Cárdenas Mayorga, Ex Seremi de Economía, Fomento y Turismo de la Región de Los Lagos.
El Proyecto de Ley de Presupuestos 2027 inició su discusión y con ello se evidencian las partidas ministeriales sujetas a importantes recortes. Es el caso del Ministerio de Economía, que esconde una peligrosa ilusión óptica: en el papel parece crecer un 30%. En la realidad, ese aumento obedece únicamente al traspaso contable de los ingresos provenientes del litio vía Corfo que pasan íntegramente al Tesoro Público. Cuando se remueve esa cifra, el gasto efectivo en funcionamiento y fomento cae un 6,2% en términos reales. Así, mientras el gasto en personal crece un 4,8% nominal, las transferencias corrientes los recursos que llegan directamente a las pymes, pesca, turismo, innovación y regiones sufren un tijeretazo de un 13,5% real.
En un escenario económico regional que exige un Estado más robusto, capaz de proteger el empleo, reactivar a las pymes y estimular la innovación, este presupuesto hace exactamente lo contrario. Y el impacto sobre la Región de Los Lagos es evidente.
Nuestra región sufre la tercera caída más severa del país en el Comité de Desarrollo Productivo Regional de Corfo, con un recorte real del 11,7%. Una entidad creada para potenciar la descentralización y el desarrollo económico regional, con toma de decisiones presupuestaria y asignación de fondos locales. En la práctica, esto se traduce en menos recursos descentralizados para apoyar a nuestras pymes. A esto se suma el desmantelamiento de los programas de Desarrollo Productivo Sostenible (DPS), que para Los Lagos sumaron más de $4.500 millones en distintas iniciativas. Este programa, instaurado por el Presidente Boric y financiado con parte de los ingresos del litio, fue creado con el propósito de mejorar la competitividad y la sustentabilidad de nuestra matriz productiva, generando innovación y tecnología, y apuntando a iniciativas locales para instalar capacidades territoriales en descarbonización, valorización de residuos, diversificación productiva, conocimiento, capital humano y nuevas industrias.
En nuestra región, gracias a este programa, a fines de 2025 se adjudicó el Centro Tecnológico de Economía Circular por un monto de $17.609 millones —inversión público-privada (Corfo + Gore + empresas)— a un consorcio de universidades y empresas liderado por la USS, que, dicho sea de paso, aún espera los recursos para el inicio de sus operaciones.
El sesgo centralista y la falta de visión se profundizan al analizar los servicios sectoriales. Indespa, vital para nuestras caletas y familias de pescadores artesanales, recolectoras de orilla y mitilicultores, sufre un recorte real del 15,3%, reduciendo sus programas de apoyo en un tercio. En turismo, motor clave para Llanquihue, Chiloé, Palena y Osorno, las caídas en Sernatur (−3,5% real) y en los programas de turismo social (−4,1% nominal) asestan un duro golpe a pequeños gastronómicos, guías y hoteleros que dependen de estas iniciativas para sostener el empleo en la temporada baja. A nivel país, y pese a las promesas de aumentar la promoción internacional, esta cae de 10 millones de dólares a 7,5 millones de dolares.
Igualmente desaparece la glosa del Plan Económico Bicentenario Chiloé, compromiso institucional construido en conjunto con los municipios de Chiloé en un horizonte de tres años, orientado a fortalecer sectores estratégicos y promover un desarrollo productivo con identidad territorial, y que para 2027 consideraba una inversión de $2.527 millones.
Al parecer, el presupuesto 2027 profundiza las contradicciones entre las promesas del Presidente Kast y una realidad económica que hoy se encuentra en franca desaceleración y un mercado laboral en crisis. Necesitamos una política de fomento activa, con visión territorial y compromiso con las pymes. Gobernar es priorizar, y no se puede prometer crecimiento económico desmantelando los motores que lo hacen posible en las regiones.

