De las 30 comunas que conforman la Región de Los Lagos, solo Puerto Montt, Puerto Varas y Quellón, cumplen la Ley número 19.925, que regula el expendio de alcohol, autorizando la instalación de una botillería por cada 600 habitantes, informó diario El Llanquihue.
El caso más alarmante se registra en la comuna de Cochamó. Con una población estimada de 4.200 habitantes, la ley faculta la existencia de solo siete patentes limitadas (depósitos de bebidas, cantinas, bares y expendio de cerveza). Sin embargo, hoy funcionan 38 locales, lo que representa un excedente del 442,9%.
El ranking de exceso lo completan otras comunas con realidades similares: Chaitén (+328,6%), Hualaihué (+293,8%) y Puqueldón (+285,7%).
Para la psicóloga Carolina Cárcamo, especialista en adicciones, estas cifras no son meros números, sino un “mapa del daño”.
“Cuando una comuna supera en un 443% el límite legal, no estamos ante un fenómeno administrativo, sino ante una crisis de salud pública normalizada. A mayor densidad de puntos de venta, mayor consumo y mayor prevalencia de trastornos. En sectores rurales, esto ha dejado familias fragmentadas y violencia doméstica silenciada bajo el manto de la tradición”, advirtió la profesional.
Agregó que como sociedad se tiende a hablar de “problemas con el alcohol”, como si fueran excepciones individuales de carácter moral, cuando en realidad la disponibilidad masiva de la sustancia es en sí misma es un factor de riesgo comprobado. A mayor densidad de puntos de venta, mayor consumo per cápita, mayor prevalencia de trastornos por uso de alcohol y mayor daño familiar y comunitario. Estas comunas no están ‘saturadas de botillerías’, están saturadas de una droga de acceso irrestricto. Reducir las patentes no es moralismo, es salud pública basada en evidencia”, expuso.
Sobre los sectores rurales, Cárcamo advirtió que los niños y niñas son criados en entornos de consumo problemático y comunidades que normalizan el daño porque “siempre ha sido así” y eso es lo que hay que modificar concluyó.
