El alcalde de Puerto Varas denunció una situación preocupante detectada en el Parque Cerro Philippi, donde se observaron cerca de 800 abejas muertas alrededor de ejemplares de rododendro “Rododendro Decorum” (flor blanca), una planta ornamental cuyo néctar puede contener sustancias tóxicas para estos importantes polinizadores. La autoridad comunal calificó el hecho como una alerta para la gestión ambiental del recinto y explicó que, a partir de este hallazgo, se decidió avanzar en un manejo progresivo de estas especies, priorizando la protección de las abejas y el equilibrio del ecosistema del parque.
En su declaración, el jefe comunal subrayó que las abejas cumplen un rol fundamental en la biodiversidad y en la regeneración de los entornos naturales, por lo que su pérdida representa un daño directo a los procesos de polinización que sostienen la flora nativa y los espacios verdes de la comuna. “Protegerlas es también cuidar el futuro de nuestros parques”, enfatizó, al tiempo que insistió en la necesidad de que la ciudadanía comprenda los riesgos asociados a ciertas especies ornamentales introducidas y su impacto sobre los insectos polinizadores.
El manejo progresivo de los rododendros implicará un trabajo paulatino de reemplazo y control de estos ejemplares, con el objetivo de evitar nuevas intoxicaciones y resguardar la salud de las colmenas que habitan o visitan el cerro. La medida se enmarca en una estrategia más amplia de conservación que busca compatibilizar el valor paisajístico del parque con la protección de la fauna local, evitando así la proliferación de plantas cuyos néctares resultan nocivos para las abejas.
Finalmente, la autoridad municipal reiteró su compromiso de que el Parque Cerro Philippi continúe consolidándose como un espacio de conservación, educación ambiental y encuentro con la naturaleza para las familias de Puerto Varas. Asimismo, llamó a la comunidad a informarse sobre las especies que se plantan en jardines y espacios públicos, y a colaborar en el cuidado de los polinizadores, destacando que la protección de la biodiversidad urbana requiere tanto de decisiones técnicas como de la participación activa de los vecinos.

