Nuevos antecedentes surgieron en torno a la investigación por la muerte de Javier Figueroa Manquemilla, el funcionario de Carabineros que falleció en marzo pasado en el Hospital de Puerto Montt a causa de lesiones graves, producto de recibir una herida de bala en su cabeza.
El caso comenzó tras su llegada al sector Los Pinos en la ciudad de las rosas, donde acudió por una denuncia de ruidos y desórdenes, y donde recibió el disparo que le causó la muerte. Al principio, la hipótesis principal apuntaba a que había sido víctima de una emboscada o ataque planificado por terceros.
Nuevos datos de la investigación reservada proporcionados por biobiochile.cl, dan cuenta de detalles de lo que consultaba Figueroa en redes y buscadores de internet.
La tesis del asesinato comenzó a desmoronarse cuando se descubrió que fue el propio Figueroa quien llamó a la Central de Comunicaciones (CENCO) simulando ser un tercero para denunciar consumo de alcohol en la vía pública. Para evitar ser rastreado, utilizó un celular sin chip, lo que generó que en pantalla apareciera el código 11111111. No obstante, peritajes posteriores comprobaron que el IMEI del equipo le pertenecía y que la voz en la grabación era la suya.
En el sitio del suceso, se sospecha que Figueroa “habría implantado en el sitio del suceso el cargador de una pistola que había sido incautada por él mismo en un procedimiento anterior” para simular la participación de terceros. Testigos indicaron haber escuchado tres disparos; los investigadores creen que Figueroa efectuó dos tiros para fingir un enfrentamiento antes del disparo mortal, el cual provino de su arma institucional.
Este dato fue determinante para que los investigadores empezaran a evaluar con mayor fuerza la posibilidad de que no se tratara de un homicidio, sino de una acción planeada por él mismo.
Entre sus registros aparecen frases como “cómo convertirse en mártir de Carabineros”, además de información detallada sobre qué beneficios, pensiones y ayudas económicas reciben las familias cuando un funcionario muere en acto de servicio o en circunstancias relacionadas con su labor. Hay antecedentes que indican que algunos compañeros de trabajo habían notado ya antes su gran interés por estos temas, aunque otras fuentes consultadas no confirmaron esa apreciación.
El caso generó un fuerte impacto político cuando el entonces presidente José Antonio Kast afirmó que Figueroa “fue víctima de un ataque artero que le costó la vida” al dar las condolencias. Sin embargo, la Fiscalía Regional de Los Lagos mantiene la causa bajo reserva mientras se esperan resultados de pruebas de ADN para descartar definitivamente la intervención de terceros.
Pese a todos estos nuevos antecedentes y al avance de esta línea investigativa, la familia del sargento no ha cambiado su postura y rechaza rotundamente que se trate de un suicidio o una acción voluntaria. Su madre, Marlene Manquemilla, recordó que ya en su momento les habían dicho que no era esa la versión correcta y sostiene que existen otras personas involucradas en lo que pasó.
“Él no se mató, aquí hay terceras personas. Si hubiera querido quitarse la vida lo habría hecho antes, porque siempre andaba armado”, afirmó con firmeza.
Además, preguntó por qué no se dan a conocer todas las pruebas que dicen que existen, y pidió que se aclare la verdad tal cual fue, al mantener hasta hoy que se trata de un crimen y no de un hecho provocado por él mismo.
